He interrumpido la lectura sobre una enfermedad que aquejaba
a una niña, lo hice porque sentí la imperativa necesidad de escribirte, aunque
no sé realmente sobre qué. La lluvia ha
cesado ahora y puedo ver su rastro impregnado en las prendas de mi hijo, las
mismas que el calor matutino había abrasado y llevado la humedad que queda
después de ser lavadas. Hoy están cubiertas por delicadas gotas vespertinas. Alguna
vez te escribí que me encanta el mes de Octubre porque en él puedo disfrutar de
constantes lluvias e imagino que lo mismo sucede con las plantas de este mundo
tropical. Las imagino rebosantes de alegría por recibir el milagro de la vida,
por sentirse renovadas, como uno se siente después del baño diario. Hubo una
época en que le puse mucho empeño en cuidar de los jardines que hay en casa de
mis padres. Tenemos una pequeña planta, un arbusto, cuya familia aún no ha sido
confirmada por los expertos botánicos. El arbusto tiene flores de varios
colores pero solo muestran un color en individuos distintos, excepto uno cuyas
flores están matizadas con amarillo y fucsia. Hay veces en que estas flores se
visten caprichosamente mitad amarillas y mitad fucsia, en otras ocasiones hay
un bello trasfondo amarillo y sobre él chispitas de color fucsia. Es una flor
excéntrica.
Mi hijo duerme ahora. Parece increíble que haya pasado ya un
año desde que estuvo dentro de mí. Ha crecido y mucho. Ahora le hago pasear por
la casa cargado sobre mi espalda, como si fuere él mi jinete. Lo escucho dar
alaridos de felicidad mientras sus frágiles piececitos circundan mi cintura
como adivinando que es parte del juego de la vida aferrarse a ella con cautela.
De vez en cuando lo llamo a que se siente a mi costado y paso mi mano sobre su
menuda cabellera mientras le hablo de las lecciones que la vida nos enseña. Le
digo, por ejemplo, que para enfrentar los obstáculos, algunas veces deberá
hacerlo con estoicismo y, en otras, simplemente deberá dejarse llevar por esa
facultad de los hombres que nos apega a los afectos de la compasión sin que
ello signifique debilidad. Pienso mucho en la palabra compasión y en su
significado. He tratado de vivir en base a una vida llena de misericordia hacia
quienes prodigan dolor en los demás. Puedo decir que la vida es mucho más
hermosa cuando en ella no existen sentimientos de rencor u odio hacia quienes
nos lastimaron en el pasado. El corazón libera esa pesada carga que representa
la aversión hacia lo que nos causa dolor y todo se aligera con el perdón.
Pienso que en esta temporada del año la ciclovía debe estar
atestada de coloridas hojitas, amarillas y rojas y de los demás colores del
otoño. ¿Cuándo empezará a nevar? Debes tomar fotos a todas las calles cuando
estén cubiertas de blanco.
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