8/11/15

De flores, hojas y colores



He interrumpido la lectura sobre una enfermedad que aquejaba a una niña, lo hice porque sentí la imperativa necesidad de escribirte, aunque no sé realmente sobre qué.  La lluvia ha cesado ahora y puedo ver su rastro impregnado en las prendas de mi hijo, las mismas que el calor matutino había abrasado y llevado la humedad que queda después de ser lavadas. Hoy están cubiertas por delicadas gotas vespertinas. Alguna vez te escribí que me encanta el mes de Octubre porque en él puedo disfrutar de constantes lluvias e imagino que lo mismo sucede con las plantas de este mundo tropical. Las imagino rebosantes de alegría por recibir el milagro de la vida, por sentirse renovadas, como uno se siente después del baño diario. Hubo una época en que le puse mucho empeño en cuidar de los jardines que hay en casa de mis padres. Tenemos una pequeña planta, un arbusto, cuya familia aún no ha sido confirmada por los expertos botánicos. El arbusto tiene flores de varios colores pero solo muestran un color en individuos distintos, excepto uno cuyas flores están matizadas con amarillo y fucsia. Hay veces en que estas flores se visten caprichosamente mitad amarillas y mitad fucsia, en otras ocasiones hay un bello trasfondo amarillo y sobre él chispitas de color fucsia. Es una flor excéntrica.

Mi hijo duerme ahora. Parece increíble que haya pasado ya un año desde que estuvo dentro de mí. Ha crecido y mucho. Ahora le hago pasear por la casa cargado sobre mi espalda, como si fuere él mi jinete. Lo escucho dar alaridos de felicidad mientras sus frágiles piececitos circundan mi cintura como adivinando que es parte del juego de la vida aferrarse a ella con cautela. De vez en cuando lo llamo a que se siente a mi costado y paso mi mano sobre su menuda cabellera mientras le hablo de las lecciones que la vida nos enseña. Le digo, por ejemplo, que para enfrentar los obstáculos, algunas veces deberá hacerlo con estoicismo y, en otras, simplemente deberá dejarse llevar por esa facultad de los hombres que nos apega a los afectos de la compasión sin que ello signifique debilidad. Pienso mucho en la palabra compasión y en su significado. He tratado de vivir en base a una vida llena de misericordia hacia quienes prodigan dolor en los demás. Puedo decir que la vida es mucho más hermosa cuando en ella no existen sentimientos de rencor u odio hacia quienes nos lastimaron en el pasado. El corazón libera esa pesada carga que representa la aversión hacia lo que nos causa dolor y todo se aligera con el perdón.

Pienso que en esta temporada del año la ciclovía debe estar atestada de coloridas hojitas, amarillas y rojas y de los demás colores del otoño. ¿Cuándo empezará a nevar? Debes tomar fotos a todas las calles cuando estén cubiertas de blanco.

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